La convocatoria al paro nacional de  trabajadores de los sectores público y privado ha generado el respaldo ciudadano, que se ha manifestado en el compromisos de diversos organismos gremiales de norte a sur del país, en defensa de la dignidad de los trabajadores y por una legislación que cautele los derechos laborales.

En este contexto, Fetracose no puede restarse a expresar su opinión concordante con estas demandas, independiente de cual sea la matriz convocante y de quien o quienes sean los que han generado esta situación de menoscabo a los trabajadores chilenos, que se arrastra por décadas, sin que los políticos de uno y otro lado poco o nada hayan hecho por atender las peticiones de la mayoría de la población.

Es también el sentimiento de miles de millones de familias que sufren la “educación”, que segrega desde la cuna con el cuanto tienes cuanto vales, al convertirla en una mercancía. No podemos sino manifestar nuestra profunda preocupación por un tema que importa a la mayoría ciudadana. Por ello valoramos la valentía y claridad del movimiento estudiantil para exponer con meridiana precisión el sentimiento de frustración y la solicitud de un cambio democrático en su esencia y en su praxis.

No en vano, los más amplios sectores del país se han mostrado solidarios con el movimiento, añadido a contundentes argumentos, especialmente de los personajes más preclaros del  país, como son  los pensadores, artistas e intelectuales, tal  como lo expresó Benito Baranda, ex director del  Hogar de Cristo y actual titular de América Solidaria, quien fustigó fuertemente el lucro en la educación durante una charla ofrecida en la P.U.C.

En consecuencia, es toda la sociedad la que está afectada. En nuestro trabajo, somos un numeroso grupo humano, vinculado directamente con el tema educacional, sea por la condición de profesionales deudores, o padres y madres de hijos estudiando, con millonarias deudas.

No es casual tampoco que la OCDE (Organización Económica para el Desarrollo Económico) haya señalado a Chile como el segundo país con la educación universitaria más cara del mundo, después de Estados Unidos. Ejemplos sobran y lo que la  ciudadanía pretende es que la educación sea un derecho y no un lucro deshumanizado.

FETRACOSE

Federación de Sindicatos de Copesa