Ginebra, 11 de junio de 2015

Compañeras y compañeros, como dirigente sindical de la Central Autónoma de Trabajadores de Chile, no puedo quedar incólume frente a las importantes materias que en esta sala han tratado y naturalmente debo concurrir a expresarlas, porque el movimiento sindical es de carácter representativo y sin duda debo hacerme cargo del mandato que los trabajadores que mi central representa, me exige y demanda, y en tal afán, no puedo ni debo quedar al margen de los temas que tarde o temprano terminará afectándoles.

A lo largo de extenuantes jornadas, y tal como se señaló en la apertura de esta Comisión, se ha puesto en discusión, múltiples denuncias por vulneración de derechos contenidos en los Convenios OIT, pero de los 40 casos que hubo en un principio, se llegó a acotar en 24 y de estos, un 37%, referidos a vulneración del convenio 87°, el cual dice relación con Libertad Sindical y Derecho a Huelga, vale decir un convenio que se expresa en dos vertientes claramente definidas y de tratamiento diferenciado en el debate.

Mientras la vertiente que dice relación con el Derecho a Huelga, ha sido duramente cuestionada por los empleadores, con cierta obsecuencia de los gobiernos, que salvo las excepciones de Francia y Bélgica, no han salido al paso para consolidar un piso común con los trabajadores y en el caso particular de la Región americana y Caribeña, se ha expresado a través del GRULAC, con posiciones poco claras y ambivalentes, sumado a esto, no ha habido una respuesta proporcionalmente dura del mundo sindical.

Por otro lado, en la vertiente que dice relación con la Libertad Sindical, ha ocurrido algo que es impresentable, porque han sido los representantes de los empleadores quienes han señalado la falta de libertad sindical en las propias líneas sindicales, cuando plantea que la fórmula de “Las más Representativas” contenida en el artículo 3° inciso 5 de la constitución OIT, está impidiendo una expresión más transversal de los trabajadores en el seno de la Conferencia, de alguna manera y hablando en simple, nos han dicho que tenemos basura bajo nuestra alfombra. Más grave aún, han intentado por esta vía, deslegitimar la demanda de libertad sindical por parte de los trabajadores representados en esta instancia.

Esta situación lejos de criticarla a priori, debe ser desmenuzada y revisada a la luz de la fraternidad que debe mover al mundo sindical. Claro está, que la respuesta más fácil que nos podemos dar, es aquella que señala a las organizaciones sindicales aludidas, como aliadas de la patronal. A mi juicio, y usando el simple sentido común, ningún aliado entrega este tipo de presente griego a otro, lo que motiva a pensar que la estrategia empresarial va justamente en el sentido contrario, y es inocular más y mayores barreras para entrampar la necesaria rearticulación del mundo sindical y su natural encuentro en las materias que su historia le demanda, tal es el caso de los propios derechos que hoy están siendo conculcados por estos mismos empleadores.

Pero más grave aún, es que los empleadores fueron capaces de transgredir una línea que hasta hace algún tiempo no lo hubieran hecho y que justamente hoy, está siendo discutida su pertinencia, tal es el caso del convenio 87°. En tal sentido, les resulta beneficioso señalar por esta vía, que son los trabajadores en su propio seno, quienes están violentando el derecho de libertad sindical, cuando extremando la letra de la norma, excluyen a otras organizaciones de trabajadores.

Entiendo que dado el escenario de representación o representatividad que hoy tenemos en la sala, esto que señalo sea concebido como una provocación, pero puedo decirles que lejos de tal intención está el legítimo interés de contribuir a visualizar una realidad que rebasa la costumbre organizacional que hoy existe y pone en debate una revisión, con miras a un criterio proporcionalidad que efectivamente represente de manera fiel lo que sucede en toda nuestra sociedad, pero por sobre todo invite a soslayar las naturales y hasta legítimas diferencias frente a un diagnóstico común, conocido por todos y que lejos de vislumbrar su abordaje, estamos siendo llevados al desmontaje de lo construido hasta ahora, léase relativización del Convenio 87°

Compañeras y Compañeros, en el mundo sindical no tiene cabida el sectarismo, la exclusión y las hegemonías, cuando más, esta última debiera operar desde los trabajadores hacia su contraparte, mediante el necesario fortalecimiento de sus bases y sus diversas estructuras organizacionales.

Por tal motivo y dada la evidente distancia que separa; en algunos casos, a unos de otros, deseo plantear la revisión en los respectivos países de esta situación y con la ayuda técnica de la OIT, en aquellos casos que así fuera necesario, para resolver de manera adecuada la conformación de las delegaciones de trabajadores, en proporción directa con la representatividad, mediante criterios objetivos como; Cuantitatividad, Sectores de actividad económica a que representa y regiones geográficas en donde tenga presencia.

 

Muchas gracias.

20150601_130137

20150601_130103