Dirigentes de Fetracose visitan a compañeros en huelga del Mercurio Valparaiso

Por Editoría S/3

Ese día, lluvia y frío en el puerto principal. Pero nos encaminamos con pasos rápidos hacia el lugar de encuentro. En el segundo piso de una vieja casona del centro del puerto nos esperaban los colegas de El Mercurio de Valparaíso. Ese día, 31 de mayo de 2013, cumplían 24 días de huelga legal. Desde Santiago, representando a los trabajadores sindicalizados del GrupoCopesa llegamos a expresarles

nuestra solidaridad y entregarles un aporte económico para ayudarlos en su cruzada de hacerse respetar como profesionales.
Entre abrazos y sonrisas el ambiente en la casona -sede de un club deportivo- donde se atrincheraron nuestros compañeros debido a que las puertas del diario se cerraron con guardias y candados para ellos, se entibió de manera instantánea con la fraternidad de trabajadores, hombres y mujeres, que buscan ser respetados por una empresa que sólo pretendía recortar a niveles impresentables el contrato colectivo de trabajo. Si ya era indigno tener periodistas colaboradores con sueldos bajísimos, fue más agraviante cuando se les trató de imponer un sueldo base de $ 200.000 para los futuros contratados. Desde ese momento no hubo mediación que hiciera revertir la situación y el diálogo cayó en un punto muerto.
Dirigentes de Fetracose con Sindicato de Periodistas el Mercurio ValparaisoDe todo eso los dirigentes de Fetracose, liderados por el presidente Abraham Armijo, conversaron con Miguel Campos, quien encabeza el sindicato porteño, que involucra  a trabajadores de El Mercurio y La Estrella de Valparaíso y El Líder de San Antonio. Nos habló de las razones de su causa y que, desde mucho antes, ya la habíamos asumido como nuestra. Porque de imponerse la tesis de esa empresa, el contagio se extendería a los restantes diarios que posee en todo el país la cadera de El Mercurio. Y, por consiguiente, también contaminaría a otros consorcios periodísticos, siempre atentos a regirse por los mentados sueldos de mercado.
El intercambio de opiniones e ideas fue largo y provechoso.  Y se llegó a consenso en una materia clave, la urgente necesidad de cristalizar la tan ansiada unidad de los trabajadores de las comunicaciones, la que debe sobrepasar los intereses de las empresas. Y

para alcanzarla se comenzará a trabajar en tareas comunes que vayan potenciando un frente unitario ante las posturas patronales. Algunas tan salvajes como negar el prenatal a una de las periodistas en huelga. La colega Claudia Carvajal nos impactó a todos con el sentido relato sobre su experiencia.
Los dirigentes de nuestro Federación, Abraham Armijo, Claudia Peredo, Ramón Pérez y Ramón Reyes, invitaron a los colegas porteños a hacerse parte de las instancias que la organización desarrolla a nivel nacional e internacional. Algo que ya nos permitió difundir su causa por el mundo entero a través de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Cultura y la Comunicación Social (Felatraccs) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP), en cuyo próximo congreso, en Dublin, Irlanda, nuestro representante, el periodista Ramón Reyes, vicepresidente de Fetracose, divulgará lo vivido por los compañeros de El Mercurio de Valparaíso, el decano de la prensa en habla hispana.
Tras el fructífero diálogo, la respuesta de los periodistas, reporteros gráficos y diseñadores de esos diarios dejó abierta la puerta a esperanza de días de unidad gremial entre los trabajadores sindicalizados de dos de las empresas periodísticas más grandes del país.
Pero había más. Ellos, generosos, en la medida de sus actuales recursos, nos invitaron a una mesa fraterna, para cerrar una jornada con un brindis a la hermandad de la clase trabajadora. La lluvia ya había cesado en la tarde de Valparaíso. Más allá del resultado final de la lucha de este grupo de 44 compañeros, se comenzaron a abrir nuevos horizontes para todos nosotros.