La Asociación Nacional de Periodistas del Perú expresa su profunda solidaridad con la lucha emprendida por el Sindicato de Periodistas del diario El Mercurio, de Valparaíso, Chile, cuyos afiliados, a la fecha, llevan 23 días de huelga ininterrumpida, medida legítima de fuerza asumida tras un fallido proceso de negociación colectiva con la empresa.

 

ANPLos periodistas peruanos, reunidos en la ANP, reconocemos que este es un duro trance para los trabajadores, pero los animamos a no bajar los brazos. La empresa, según sabemos, no sólo no ha querido hablar de aumento de salarios, sino que, incluso, –escudada en un nefasto reajuste económico- ha propuesto la rebaja de los sueldos base de los trabajadores. Esto, a pesar que los propios  colegas de los diarios El Mercurio de Valparaíso, La Estrella y El Líder de San Antonio, aseguran que los medios exhiben cifras en azul.

 

Para la ANP es repudiable -y constituye un escenario inédito que vulnera gravemente los derechos laborales- que la empresa haya reemplazado en la práctica a los trabajadores en huelga para garantizar la circulación del diario.

 

A lo sucedido en Valparaíso se suma lo que ocurre en la otra gran corporación de medios, el denominado grupo Copesa. La ANP condena el despido de cinco periodistas de los diarios La Cuarta, La Hora y la Dirección de Contenidos Corporativos, en Santiago, que bajo la excusa de medidas de reestructuración empresarial han despojado de sus puestos de trabajo y único sustento económico-familiar a los colegas Carlos Godoy, Ricardo Henríquez, Pablo González, Felipe Morales y Hugo Córdova.

 

Para la ANP es recusable la implacable conducta de los conglomerados mediáticos que bajo el argumento de la modernización reduce costos en trabajadores, mientras aumenta los gastos en el equipo gerencial.

 

El duopolio mediático chileno precariza a sus trabajadores y, con ello, reprime el derecho a la información de la colectividad chilena. Los colegas de la región no podemos, ni debemos mantenernos inertes ante ello. Por eso, como primer paso, la ANP levanta su voz de protesta y expresa su solidaridad con quienes atraviesan este duro trance laboral, personal y familiar. Por la dignidad, por el movimiento sindical, por el presente y futuro, continuemos en la lucha.

 

Lima, 30 de mayo del 2013

 

 

 

COMITE EJECUTIVO NACIONAL