Jamás un crimen puede quedar impune, pero el asesinato de un educador que luchaba por reivindicar sus derechos y con cuyo gesto también educaba a sus alumnos fue asesinado de manera vil intentando con ello atemorizar a toda una generación.
Nuestro total repudio a la infame mano que ha intentado mancillar la enseñanza, pero mientras esto quede invisible, habrá triunfado la ignominia por sobre la libertad de pensamiento… la consigna es difundir.

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